Esto no es como me lo contaron

O de cómo ser la madre que nunca pensaste que serías

La maternidad de la A a la Z: con E de estrés

14 comentarios

embarazada silla2

Dicen que mudarse y organizar una boda son dos de las situaciones más estresantes por las que pasan los adultos.Yo añadiría tener un hijo y recoincorporarse con jornada completa mientras quieres seguir manteniendo la lactancia materna.

Tras juntar baja maternal, lactancia acumulada y una semana de vacaciones volví al trabajo con mi peque al filo de los 5 meses, lejos todavía de los 6 de lactancia materna exclusiva que recomienda la OMS. Me hice con un sacaleches siendo mi hijo muy pequeño todavía porque al inicio de la lactancia tuve unas señoras grietas y, en previsión de los meses venideros, compré el más recomendado por las matronas del país (al menos por las de mi entorno cercano): el Swing de Medela . Cometí un error de bulto: usarlo demasiado poco antes de mi vuelta al trabajo. La tarea no era fácil porque casi todo el tiempo que mi hijo y yo pasábamos juntos estábamos tan juntos que resultaba imposible sacarme leche. Así que cuando volví a trabajar no había reserva en mi congelador.

Entonces supe lo que es el estrés. El de verdad. Conocía el estrés de organizar la boda del detallito, como llamo yo a la mía, teniendo dos trabajos. Conocía el estrés de trabajar en esos dos sitios. Conocía el estrés de los viernes en la oficina, en los que, como sólo estamos hasta mediodía, siempre parece que se acaba el mundo.

Junio de 2013: el ESTRÉS se apoderó de mí. Las semanas previas a mi incorporación preparando todo, buscando opciones (y encontrando, aquí tenéis el bolso City Style ) para transportar sacaleches y leche extraída al trabajo y vuelta. Lo peor, obviamente, fue una vez incorporada. Esa falta de reserva de leche extraída pendulaba sobre mi cabeza cada día. Mi hijo consumía lo que me sacaba de un día para otro (a día de hoy aún sigue siendo así) porque tengo un glotocente (y bien que hace, añado) llegando a la friolera de casi 500 ml. por día. Se me ha olvidado mencionar que él se va a la guarde a las 06:00 de la mañana y yo no llego a casa hasta las 20:30 aprox. por lo que se trataba de muchas tomas estando separados.

Por otra parte, a mi vuelta a la oficina comenté con mis jefes que requeriría de algunos ratos cada día para extraerme leche sin encontrar ningún tipo de inconveniente. Pero una cosa es la buena voluntad y otra el desarrollo diario del trabajo. Encontrar esos huecos para la extracción se convirtió en algo muy complicado… y cuando por fin los encontraba, el teléfono sonaba o me necesitaban para algo.

Además, seguía inmersa en pleno vaivén emocional. Desconozco si hay estudios acerca de cuánto dura la revolución hormonal en la mujer después de dar a luz, pero creo que yo aún seguía sumida en ella, lo que sumado a mi tristeza por la separación lo hacían todavía más duro.

¿Y qué decir del sentimiento de mala madre una vez más? Cada vez que no conseguía extraerme leche o me agobiaba pensando que no era suficiente brotaba el pequeño pensamiento negro, ¡no podría alimentar a mi bebé! Mi entorno, por supuesto, me decía que suplementara con biberón, pero yo, terca e informada, quería conseguir la ansiada lactancia materna exclusiva al menos hasta los famosos 6 meses de la no menos famosa Organización Mundial de la Salud. Entonces llegó la alimentación complementaria para darnos algo de margen, aunque no mucho porque ya he dicho que tengo un glotón.

Pero transportar el sacaleches cada día, con todas sus piezas, extrayendo leche por la mañana justo antes de irme de casa para que papá tuviera para la toma de la tarde, hace muy factible que se te olvide alguna piececita… o el sacaleches al completo y ocurrió. La primera vez, todavía en plena subida de bebé lactante en exclusividad, me apañé con una pera de Suavinex. En otra ocasión, un viernes en los que nos vemos de nuevo pronto, me apañé sacándome a mano. La última, tuve que comprar otro sacaleches, esta vez de Philips Avent. Y para terminar el cuadro, he olvidado la bolsa para transportar la leche en alguna ocasión y hubo que comprar otra de urgencia, también de Philips Avent.

Una vez pasado el año he decidido relajarme. Leí a Julio Basulto, quién dice que después del año de vida si el bebé tiene que tomar leche puede ser leche entera de vaca, y así lo llevo. Cuando consigo sacarme leche suficiente mi hijo sólo toma leche materna y cuando no es así después de comer toma un yogur o un bibe de leche de vaca. He decidido sonreír a la vida y que todo sea menos grave. Así todo es mejor.

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Autor: Let

Me llamo Leticia, Let para los amigos, y siempre he querido escribir. Tengo montones de libretas con bosquejos de historias que se han quedado congelados. Tengo una novela en camino que algún día llegará.

14 pensamientos en “La maternidad de la A a la Z: con E de estrés

  1. Muchas veces si somos nosotras las q lo hacemos todo mas dificil, pero con teson, relax mental y voluntad acabamos sacandolo todo.
    Te admiro por. esa dura batalla a la q yo considero con el sacaleches.
    Dificil epoca la de volver a trabajar y separarse de un bebe lactante, a mi me tici con la prince y se acerca el momento de hacerlo con las minis.
    Un beso preciosa, decirte q me encanta cd m llega el aviso de un nuevo post tuyo.

    • Ay mi preciosa Lai. El momento de la separación es tremendamente doloroso. Al menos yo lo viví, y lo sigo viviendo, así. Ese instinto animal del que tantas veces hablamos nos hace reaccionar como lobas heridas, pero no hay mucho que podamos hacer. No temas al sacaleches, que es mi amigo, jajaja. Tantas y tantas horas juntos, en casa, en la oficina, para conseguir mantener la lactancia como quería.
      Deberíamos darnos cuenta de que la perfección reside en ser felices en nuestra imperfección.
      Gracias por pasar, por comentarme y por alegrarte con cada post.

      Un beso muy fuerte

  2. jajjajaajaj me suena todo eso, aunque en mi caso sólo perdía una toma, pero estresa, vaya que estresa,
    lo estresante no es la lactancia, son tantas horas trabajando en vez de disfrutar de tu familia!
    un besote preciosa

  3. Que chulo el bolso. Yo llevo un bolso xxl con la bolsa del swing de medela. Tengo la ventaja que salgo a las 15h de currar, y solo tengo que sacarme una toma, y bebe además super poco, no llega a 140 ningún día (no le gusta el bibe a la señorita).
    Te admiro, que aguante sacándote 500ml al día, ole ole!!!
    Oye, y no se te resentían los pezones con tanta caña???
    Te he conocido hoy por twitter, yo también parí en 2013, blog y bebita!
    un beso!

    • Qué si no se me resienten los pezones? Sólo te digo que mi piel es muy seca, imagínate.
      Ha sido duro, no voy a negarlo, si no hubiera tenido el convencimiento personal que tenía no lo hubiera conseguido.
      Gracias por pasar y por comentar. Un beso.

  4. Y gracias a ese estrés has conseguido lo que parecía imposible… Tu pequeño príncipe sigue teniendo su teta!!! Sabes que te admiro tanto que ya no sé no cómo decírtelo.
    Besazo

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  8. Madre mía… 1 AÑO CON EL SACALECHES!!!! La verdad es que leyendo vuestros post me siento afortunada. Con mi peque pasé un primer mes infernal: grietas en los pezones y mi Ojazos (si, yo también tengo una de esas…) que no se enganchaba bien, por lo que las tomas con las pezoneras podían durar cerca de 45 minutos y un espacio de 2 horas y poco desde que empezaba una y emepzaba la otra. Así aguanté todo 1 mes con un balance al final del mismo de 150 gr menos en el peso de mi niña a los 20 días días de nacer. 2″Desesperada” es una palabra muy light para definir mi estado de ánimo en plena revolución hormonal… Ahora lo pienso y es para poner un altar a mi fiel compañero en la vida (Mi supermarido)…. Y de pronto me vino Dios a ver… o la divina providencia, Alá, Budha, o como lo queráis llamar. Mi cuñada me recomendó a una gurú de la lactancia que le había recomendado a su vez una amiga. Teniendo en cuenta que estaba a punto de tirar la toalla, que mas me daba probar algo nuevo, el último intento para no quedarme con el mal sabor de boca de ser una “mala madre” y saber que había intentado todo lo que estaba a mi alcance antes de meterme de cabeza en el mundo de la leche de farmacia.

    Así que allí estaba yo, dejando mi mensaje en el contestador automático de la Gurú de la teta, para solicitar una cita con ella. La consulta duró 3 horas y poco si no recuerdo mal, casi toda la tarde en su despacho con mi fiel compañero y mi ojazos particular. Decir que salí exultante es quedarme corta. Mis hormanas estaban dando saltos de un castillo hinchable y tirando Fuegos Artificiales. Fueron los 70€ mejor invertidos de todo el embarazo. Aprendí a colocarla como Dios manda, algo que fueron incapaces de hacer las dos matronas que me atendieron previamente. Y es que mi niña arrastraba un problema de paladar mínimo y pequeño que le influía a la hora de agarrarse. Con paciencia y con ligeros movimientos, me dijo como tenía que enseñarla a ella a mamar. Los dolores no se me pasaron de la noche a la mañana. Me dejó muy claro que los 3 primeros días iban a ser de traca: Tenía muchas grietas e iba a tener que dar el pecho sin pezoneras, a lo que hay que añadir, que como la nena estaba acostumbrada a ellas, su succión iba a ser la de un tornado. Y se cumplió. Creo que mi umbral del dolor aumentó después de esos 3 días. Pero a partir del cuarto la cosa. cambio y a la semana, la niña mamaba perfectamente de los dos pechos en tomas de 15 minutos, mis grietas desaparecieron y ella engordó una barbaridad. Desde ese entonces empecé mi aventura con el sacaleches.

    A raiz de que ella mamara bien tuve un exceso de producción de leche, y la nena no comía todo lo que yo generaba. Así que el sacaleches se convirtió en mi gran compañero. El electrónico de AVENT. Fue un antes y un después. Saqué un montón de bolsitas de leche, varias veces al día, y he de decir que el momento sacaleches, hasta me llegó a relajar. Yo no empecé a trabajar hasta que Gabriella cumplió 9 meses y hasta ese momento fue lactancia exclusiva. A partir de los nueve meses, empecé a meterle yogures, frutas y purés y desde ese momento Gabriella dejó las tomas. Y yo el sacaleches poco a poco hasta que se me retiró la leche. Pero he de decir que con lo que me saqué con anterioridad, Gabriella desayunaba las papillas y sus biberones nocturnos todos los días, hasta que cumplió el año.

    Ahora vuelvo a estar embarazada, y mi situación laboral es distinta. Voy a tener que incorporarme cuando el pateador tenga a penas 4 meses y medio, y quiero continuar dándole lactancia materna en exclusiva el mayor tiempo posible, algo que me preocupa bastante. Así que post como el vuestro me tranquiliza y me hace pensar que se puede, y que todo es cuestión de organizarse. Así que esperemos que todo vaya bien….

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