Esto no es como me lo contaron

O de cómo ser la madre que nunca pensaste que serías


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9 meses mágicos

9 meses mágicos

Un día todo cambia al tiempo que una raya rosa aparece, primero tenue, después decidida, en una prueba de embarazo. Y por más que te hubieras preparado, por más que sepas que es lo que querías que pasara, no puedes evitar el vértigo de la incertidumbre. Estás embarazada. Pero, ¿qué es el embarazo? Me refiero, ¿para qué sirve más allá de para que una pequeña criatura crezca en nuestro interior?

Yo tuve por delante casi 6 meses desde que esa rayita se decidió a aparecer y, aunque sabía que el cambio iba a ser total y definitivo, creo que en un primer momento vi el embarazo como un hecho puntual en mi vida, algo que sucedería y luego dejaría de suceder. Y sí, ciertamente el embarazo dejaría de suceder pero desde ese momento tendría una nueva responsabilidad en mi vida: mi hijo. Sigue leyendo


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Volviendo a la senda

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A veces tengo que pararme a pensar. A veces la vida me puede, la rueda del hámster, las prisas, el día a día. A veces, muchas veces, me olvido de lo esencial, de lo imporante, pierdo el norte, le doy vueltas a la brújula como si se hubiera imantado. Entonces llega la vida para ponerme en su sitio y me da una colleja y me recuerda que ya decidí mi senda, que solo tengo que abrir el navegador y recordarlo, que ya me lo he dicho todo una y mil veces.    Sigue leyendo


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Paternidad y divorcio

Paternidad-y-divorcioHace unas semanas reflexionaba acerca de qué suponía la decisión de tener hijos en una pareja y daba mi opinión acerca de si debía ser consensuada o no. Pero, ¿qué pasa cuándo, una vez tomada esa decisión, el amor se acaba o la convivencia se hace insoportable? ¿Qué ocurre con los hijos cuando los padres se divorcian?

En el contexto social actual me atrevo a decir que todos tenemos amigos o conocidos divorciados y, también, que gran parte de ellos son padres. Antes de sentarme a escribir este texto he consultado esta nota de prensa sobre los divorcios en España del Instituto Nacional de Estadística. Es la última publicada y contiene estadísticas relativas al año 2013. De todos los datos que contiene (7 páginas dan para mucho) los mássignificativos para el objeto de esta entrada son los siguientes: Sigue leyendo


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Pido perdón

Me pregunto en qué momento nos metieron en la rueda y nos creímos que no teníamos el poder, cuándo dejamos que fuera otro el que tomara el mando a distancia de nuestra vida y decidiera cuál es nuestra programación. Trabajos, horarios, casas, opiniones, obligaciones, tantas, que nos esclavizan y no dejan que disfrutemos de lo importante: de la gente, de la piel.

Hoy quiero pedir perdón.

Empezaré por esos amigos para los que nunca tengo tiempo, los que me siguen invitando a sus fiestas, los que me escriben para intentar quedar, los que saben de mi vida por la redes sociales, por el blog, quienes han sido muy importantes y que, sin embargo, hace meses que no están físicamente. También a esos que no son tan amigos, que te encuentras aquí o allá, con quienes cruzas alguna frase que finaliza con A ver si nos vemos, nos llamamos la semana que viene pero la semana que viene no llega nunca y lo repites como un mantra cuando, 6 meses después y de nuevo por casualidad, te vuelves a encontrar… la semana eterna.

Quiero pedir perdón a mi madre por no descubrir la forma de decirle las cosas, por no saber explicarle desde la tranquilidad mis decisiones con respecto a mi maternidad, por no hacerle ver que eso no significa que esté etiquetando la suya, que yo la respeto y respeto pedía también. Sigue leyendo


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Pido respeto

Yo tengo un hijo, solo uno. Es un bebé guapo, de grandes ojos azules y risa contagiosa. Es, además, un bebé simpático que se lleva a la gente de calle. Está sano. Lo quiero tanto tantísimo que, aunque me gustaría tener otro hijo, tengo pánico a no quererle igual. Tengo un hijo porque quise tenerle, no porque tocara o porque se me pasara el arroz, sino porque su padre y yo acordamos, en lo que creo que es el acto de amor y generosidad más grande, juntarnos para traerle al mundo.

Desde el mismo momento en que la prueba de embarazo dio positiva tomé la decisión de ajustar mi vida a las necesidades de la lentejita que comenzaba a crecer dentro de mí. Por tanto, desde ese día nos hemos separado en contadas ocasiones por cuestiones de ocio. Entiendo que es sano que mi pareja y yo sigamos teniendo nuestros momentos, pero, siempre que es posible, se ven enriquecidos con su presencia. Él es un bebé sociable que conoce y reconoce a nuestros amigos, quienes, a su vez, lo quieren como si fuera un sobrino y nosotros somos unos papás felices y orgullosos que no dejamos de tener vida social (aunque, obviamente no sea la misma de antes). Sigue leyendo


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La decisión de tener hijos

¿Quién lleva la voz cantante en la decisión de tener hijos? ¿Es siempre un consenso? ¿Puede llegar a separar a una pareja?

En nuestro caso, tener un hijo fue una decisión consensuada, se trataba de algo que ambos teníamos claro. De hecho, es algo que hablamos en el inicio de nuestra relación, cuando aún no éramos ni siquiera pareja. Para mí era muy importante que la persona que estuviera a mi lado pensara tener hijos en un futuro porque yo estaba segura de que quería tenerlos, venía en el pack y no era negociable ni se podía pensar más tarde. Si mi marido me hubiera dicho en aquel entonces que no quería ser padre o que no lo tenía claro no hubiera llegado a ser mi novio porque la maternidad era algo que yo sí quería vivir. Sigue leyendo


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Golpes

Hace un par de días el móvil sonaba en mi bolso mientras regresaba a casa. “¿Dónde estás?”- sonó apremiante la voz de mi marido al otro lado- “Me voy para el hospital, se ha dado con la mesa y sangra mucho”. No era nada grave, Ojazos se había dado un golpe tonto con el canto de la mesa de centro del salón, pero la sangre es muy escandalosa y papá creía que quizá serían necesarios uno o dos puntos. Por fortuna no lo fueron, sólo tiene una pequeña herida en el labio superior, muy parecida a la de Harry Potter solo que en horizontal que está cicatrizando a la velocidad del rayo (chiste para fans) porque la piel joven es lo que tiene. Sigue leyendo


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Un día entiendes

Un día entiendes, pero no sabes qué hacer. Ves el camino claro delante de ti pero no atinas a encontrar la entrada. Ves incluso la meta, con todas las satisfacciones que podría darte la llegada envueltas en celofán y con lazos de colores, llamativas y atrayentes. Sabes lo feliz que podrías ser pero entras en bucle y tu cabeza da vueltas en torno al objetivo en vez de hacerlo para buscar el inicio.

Un día entiendes y sabes que no encontrarás nunca lo que quieres donde lo estás buscando, no por que no quieran proporcionártelo, sino porque no es el lugar adecuado. Piensas en mil frases manidas, las de los libros de motivación, las que te hacen emocionarte y asentir con la cabeza cuando las lees. Y miras tu agenda azul y la acaricias y cierras los ojos y suspiras como si contuviera en su interior el secreto, aunque sabes que ni siquiera te atreves a anotarlo en ella por miedo a no llevarlo a cabo. Recuerdas las mil libretas con mil historias apenas empezadas y sonríes, cuándo han pasado tantos años? Cuándo empezaste a pensar que no serías capaz y a dejar que el miedo fuera in obstáculo en vez de un azote? Sigue leyendo


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Con V de Verónica, un epílogo para mi Maternidad de la A a la Z

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Corría mayo del 2013. Para mí todavía era Trimadre a los 30 y empezó a tuitear algo así como #azdelamaternidad. Yo estaba en plena luna de miel con mi hijo  porque, aunque me incorporaba a la oficina a mitad de junio y comenzaba a agobiarme, todavía no sentía que el tiempo corría en mi contra. Leía en Twitter una y otra vez #azdelamaternidad y pensaba “Cuánto me gustaría participar en eso” pero pasaban las semanas y con cada una de ellas llegaba una nueva entrega en la que seguía sin estar.

Llegó junio y el momento de la reincorporación. No llevaba ni diez días en la oficina y ya estaba de nuevo inmersa en el estrés, mi boca emitiendo una permanente queja, sintiéndome idiota por no poder disfrutar de mi bebé,  cargando con una decisión que no podía ser otra pero que pesaba como una losa sobre mi espalda. Más de 12 horas separados y mi cabeza a punto de explotar. ¿Para esto había tenido a Ojazos? ¿Para no poder estar con él? Sentía que los días separada de mi familia eran demasiado largos y la tristeza comenzaba a hacer mella en mí.

Pero los meses sólo duran 30 días y pronto vino agosto con sus vacaciones en Somo. Horas de porteo y de disfrutar de nosotros tres, de aprovechar al máximo la luz de los largos días de verano, con mi pequeño mamífero enganchado a mí. Volví queriendo ser hippie, después de unas jornadas preciosas que atesoraré con sus recuerdos y risas como el primer año de mi  pececillo en la playa, viendo surferos viviendo en furgonetas que me hicieron darme cuenta de que no es necesario tener tanto para ser feliz.

Septiembre, ese mes que trajo mi vía de escape, este blog, que ahuyenta mi soledad y me ayuda a no volverme loca. Mi blog, el que grita mi dolor para descargar mi alma, el que me preocupaba que quedara bonito y no pareciera una ñapa de principiante, que al fin y al cabo es lo que soy,  en el que escribo cada cosa que me preocupa o atormenta en este largo camino de amor que es la maternidad, en el que conté qué es la colelitiasis de tal forma que la exorcicé desapareciendo de nuestras vidas al instante.

Para entonces Trimadre ya no era sólo Trimadre, por más que a mí me encantara seguir llamándola Tri, había pasado a ser Verónica, la mujer de los abrazos energéticos (pero esto lo descubrí después) y a quien, en un órdago tuitero de esos que nos echamos de vez en cuando, le cogí el guante y me apunté al AZ. A las que empezaron por mayo les quedaban siete entregas cuando yo me uní, así que me decidí a esprintar sabiendo que, ni de coña llegaría, pero procurando que los post que llegara a publicar no fueran una kaka. Y esta zurda se lió a escribir y entre conversaciones interminables de whatsapp conseguí terminar a tiempo. No sé si con éxito, pero desde luego este diccionario es único. Os dejo juzgar.

Mi diccionario acaba con la V de Verónica la mujer que nos unió, que se permitió soñar y nos arrastró con ella. La mujer que vino un día a Madrid  y la lió, y nos juntó a todas a lo largo de dos días porque sólo la noche se nos quedaba corta. Verónica  que me vio cruzar una puerta y me dijo con la mirada “Ey, te reconozco” y me dio un abrazo inmenso y corroboró que lo que yo sentía en la distancia era igual de real en la cercanía. Verónica la mujer que nos mantuvo unidas aún cuando se tuvo que marchar. Sin Verónica mi rutina sería muy distinta, por grandilocuente que suene. Gracias por embarcarme en la locura y por animarme a terminar.

 


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La maternidad de la A a la Z: con X de éXito

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Si algo ha cambiado claramente desde que soy madre es mi visión de lo que es el éxito. Antes de la llegada de Ojazos el único significado que se recogía en mi diccionario para esa palabra se referia al éxito profesional, pero ahora pienso de otra forma.

Nunca he sido una mujer de metas laboralmente altas, al menos no en lo que trabajo ahora. Mi única ambición REAL era (y sigue siendo) conseguir escribir una novela, al menos la primera, y publicarla. Bueno, y ya que me ponía, publicarla y vender muchos ejemplares y tener muchas ediciones, pero ya os conté que yo misma me pongo demasiada trabas e inconveniente a la hora de conseguir mis objetivos. De esta forma, esa novela constituye esa meta que sigue flotando sobre mi cabeza como una nube, no sé si blanca, negra o gris, que me acompaña perpetuamente en cada minuto de mi vida. Escribir es mi don y ser escritora es algo que quiero hacer desde los 7 años pero siempre me he visto atenazada poresos  pensamientos que me dicen que escribir una novela es difícil y una empresa demasiado imponente para mí.

Desde que soy madre mi idea de lo que es el éxito ha cambiado, tanto como el significado de las otras 26 que componen mi AZdelamaternidad. El éxito de mi vida radica ahora en cosas pequeñas,  pero muy importantes. Éxito es para mí conseguir arrancar una risa a mi hijo cada día, una de esas contagiosas y alegres que regala con solo un poquito de dedicación y que te contagian hasta que te retuerces. Éxito es, igualmente, salir pronto del trabajo saltando por todos los obstáculos que se interponen en el camino y arrancarle minutos al día para pasar a su lado un ratito más, salir pronto y no estar tan cansada y malhumorada, agotada sólo con su reclamo de un poquito de atención. Éxito también que duerma traquilo , que nada perturbe su descanso, poder estar a su lado cuando se enferma, bajar al parque y jugar con mi pequeño, recogerle de la guarde, pequeñas batallas ganadas cada día. Éxito, por supuesto, es verle crecer feliz y hacerlo recorriendo el camino con su padre, cogidos de la mano, que no me olvide de que tenerle fue una decisión de dos.

Pero para mí el mayor éxito será verle hecho un hombre de bien con el paso de los años, atisbar en su azul mirada la bondad inmensa de la que es capaz el ser humano cuando quiere ser bueno, saberle feliz y querido, empático y educado. Éxito verme reflejada en sus ojos y sentir mi conciencia tranquila.

 

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blog iniciado por Trimadre a los 30 que consiste en que cada participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.”