Esto no es como me lo contaron

O de cómo ser la madre que nunca pensaste que serías

Mi lactancia: las grietas

26 comentarios

Una de las pocas cosas que tuve claras durante mi embarazo fue que cuando Ojazos llegara al mundo le daría pecho. Todavía no había leído a Carlos González, pero sí había trasteado bastante por Maternidad Continuum y estaba convencida de que la leche materna era el mejor alimento para él. Cuando me remonto al principio siempre pienso que me hubiera venido muy bien haber leído antes, conocer cómo funciona el pecho, ir un poco más allá de aquello de que la lactancia materna es “a demanda” porque yo, aún convencida, empecé a informarme de verdad un poco tarde.

En mi entorno todos mis referentes fueron bebés alimentados con biberón. Mis sobrinos tomaron leche materna, pero fueron destetados pronto, cada uno de los tres por diferentes causas. Además, obviamente, ya no vivía con mi hermana cuando tuvo a sus hijos, así que mis conocimientos se reducían a la teoría más lejana: la escrita. La teta era un tema que me agobiaba pero no pensaba desfallecer y mantuve todas mis esperanzas puestas en las clases de preparación al parto, pensando que cada una de mis dudas sería resulta y que saldría de allí prácticamente hecha una experta en el tema. Cuánto me equivocaba. A mí todo aquello me sonaba a chino. ¿Cómo que el niño mostraba señales de hambre antes de ponerse a llorar como un loco, que el llanto era el último de los signos, al que no debíamos esperar? ¿Qué era eso de que tenía que vaciar el pecho? ¿Y cómo sabía si se había vaciado del todo? ¿Y aquéllo de que tenía que colocar al bebé ombligo con ombligo contra mí y con el cuerpo alineado? ¡En esa postura su boquita no llegaría a mi pezón! Lo veía todo tan teórico, que salí de allí con dudas nuevas, cosas en las que antes ni se me hubiera ocurrido pensar.

Y llegó el día y tras las tres horas más largas de mi vida pusieron a Ojazos sobre mí. El pequeño cuerpo de mi hijo reposaba con mi calor. Había llegado el momento, tenía que alimentarlo. Creo que entré un poco en pánico. No me impresionaba sostener en mis manos a un bebé recién nacido, ya lo había vivido antes, pero me atenazaba la idea de colocármelo en una posición incorrecta y que provocara las ya, tras tanta lectura, para mí famosas grietas. Una enfermera mayor y malhumorada, quien parecía ser la experta en lactancia de ese turno, me dijo que me iba a ayudar y yo solté aire interiormente pensando que sería muy fácil porque ella sabía. Cogió al niño y me lo enchufó en la teta. Literalmente. Sin ningún cuidado, sin ninguna explicación, me lo colocó y salió diciendo “si tienes cualquier duda me llamas”. ¿Cualquier duda? ¿En serio? Seguía sin saber cómo debía colocarlo, pero sí sabía que si no lo ponía a mamar no me subiría la leche. Esa era mi mayor preocupación tras la cesárea: que me subiera la leche, así que, obcecada, perseveraba en ello.

Las grietas aparecieron la primera noche. Leves al principio, muy dolorosas al poco. Llamé a mi madre para que me comprara unas pezoneras que me ayudaran a aliviar el dolor y el Purelán, la “pomada” mágica para toda madre que da el pecho. Lo cierto es que me aliviaba algo, muy poco, y  me manchaba todo lo que rozaba. Intenté usar las pezoneras, pero se movían al mamar y me friccionaban, abriendo aún más las heridas. De hecho, la única vez que sangré fue con ellas puestas. Cualquier roce me mataba de dolor, porque mi piel es además muy sensible. Comencé a usar discos de lactancia como protector contra el roce de la tela del sujetador pero no hacían buena pareja con el Purelán y lo que conseguí con su uso fue macerar más mi heridas, de forma que no terminaban de curar nunca. Si Ojazos lloraba de hambre, yo lloraba de dolor anticipando el momento en que él se engancharía al pecho.

En esta desesperación llegó la primera revisión de Ojazos con su pediatra y le conté lo que me pasaba. Ella llamó a la matrona del centro de salud, Maribel, a quien nunca estaré lo suficientemente agradecida. Comprobó que el enganche de mi bebé era el correcto, me hizo alguna corrección en cuanto a la postura indicándome que no acercara el pecho al bebé (ese gesto tan visto y tan repetido de sujetar el pezón entre dos dedos) sino el bebé al pecho y que lo hiciera poniendo su naricilla a la altura del pezón para que se viera obligado a abrir la boca bien grande. También me explicó que la única receta real para que cicatrizaran mis grietas era poner una gota de mi propia leche una vez que el niño hubiera mamado y dejar al pecho al aire. Muy bonito en julio, pero helador en enero. Aún así lo puse en práctica.

Mis heridas no se curaron de inmediato, pero comenzaron a cicatrizar. Fueron varios meses de lágrimas, de cierto agobio, pero de confianza en mí misma porque sabía que lo estaba haciendo bien. Viéndolo desde la perspectiva del tiempo pasado, sé que hubiera necesitado más intimidad, tanto en el hospital como más tarde en casa. No se trataba de pudor, en ningún momento me dió reparo sacar el pecho fuera de casa, pero cuando estás tan insegura a la hora de ponerlo como estaba yo al principio, tan angustiada por el dolor que sabía que me iba a provocar, las miradas sobre ti, aún las amorosas por el bebé, agobian y dificultan.

Anuncios

Autor: Let

Me llamo Leticia, Let para los amigos, y siempre he querido escribir. Tengo montones de libretas con bosquejos de historias que se han quedado congelados. Tengo una novela en camino que algún día llegará.

26 pensamientos en “Mi lactancia: las grietas

  1. Yo solo se que lo estas haciendo genial porque con lo chiquitin que era y lo grandote que esta ahora, no se puede dudarde que se ha alimentado bien toda su vida, desde mi mas completa ignorancia de no madre, jejeje

  2. Me he sentido muy identificada con lo que cuentas. A mi me paso un poco igual, y de echo el dolor no desapareció del todo hasta bien pasados los primeros tres meses. Iba a rachas. El tema lactancia es mas dificil de lo que nadie te explica y una vez estas ahi, no siempre encuentras la ayuda que necesitas.
    A día de hoy sigo dando teta a demanda y me siento muy orgullosa de ello.

    • Mi sentimiento es muy parecido al tuyo. Ojazos tiene 19 meses y sigue lactando, aunque ya toma también leche de vaca. Afortunadamente ahora tenemos muchos recursos para poder solucionar los problemas de la lactancia, aunque aún hay muchas mamis que no saben dónde acudir.
      Queda mucho por hacer. Muchas gracias por pasarte y por comentar. Un abrazo

  3. Mi niña mayor no comía. No se si la ponía mal o no había leche. Así que tras muchas noches en vela, despertarla para que comiera, meterla bajo el grifo para despertarle, pellizcarle para que no parara de succionar.. en fin. Malos consejos que acabaron con mi intento de lactancia en dos meses. EStuve sacandome leche hasta los 4 meses, al menos algo tomaba.. Con la segunda ni lo intenté. Pero reconozco que me pudo más la comodidad de madre egoísta que no quiere pasar por lo mismo que su posible beneficio. Sigue así, admiro ese tesón para superar las dificultades.

    • Cada una sabe cuál es su límite y es bueno saberlo. Yo tuve determinación para esto como me falta para otras cosas, pero es cierto que mejor un bibe con amor que una teta desganada. Al final todas queremos lo mejor para nuestros hijos.
      Hay que saber quién da los consejos sobre lactancia y sólo aceptarlos de la gente que conoce bien el tema. No porque los demás los den con maldad, para nada, sino porque hay expertos que sólo lo son de oídas. Yo siempre recomiendo lo mismo, leer antes de que nazca el bebé. Conocer casos cercanos. Y si hay problemas y se quiere continuar con la lactancia acudir a grupos de apoyo. Pero cuando hay problemas físicos del bebé reales o cuando la madre está sobrepasada es el momento de valorar otras opciones.
      Muchas gracias por comentar y por pasar y por estar. Un besote.

  4. Con mi hijo mayor empecé así, con unas grietas que me dolían como si me cortaran con un cuchillo. Duraron un mes, en ese mes tenía los pezones abiertos de las grietas tan grandes. Ni purelán ni mi leche, nada me aliviaba, al final lo mejor fue, además de mejorar la postura del bebé, dejar el pecho al aire, para que secara bien la herida. Me alegro de que lo hayas logrado, la lactancia puede ser difícil al principio pero con el paso del tiempo te das cuenta de que ha merecido la pena perseverar.

  5. Leerte es como abrir mis recuerdos, mis experiencias.. Esos primeros días, las grietas, los miedos y las inseguridades… Ahora es un placer dar de mamar a nuestros pequeños y sentirse “acompañada al otro lado” en las eternas tomas es otra fuente de placer.
    Gracias por compartir tu experiencia. GRACIAS!

    • Este blog se inició con la idea de que otras mamás encontraran respuesta a sus dudas e inseguridades, que no se sintieran tan solas como me había sentido yo. Cuando publico este tipo de entradas el feedback es siempre el mismo: nuestras vivencias son muy similares. En las tomas eternas mientras él se quedaba dormido yo leía vuestros blogs en el móvil. Ahora me peleo con él en sus imposibles posturas.
      Mil gracias a ti por venir mi preciosa Vero.

  6. ¡Lo que me suena tu historia! Como que la mía fue igualita, igualita. El dolor puede ser insoportable y yo también padecía sólo de pensar en la siguiente toma. Y así durante casi 3 meses. En cuanto al tema de las miradas ajenas, a mí no me daba nada de vergüenza dar la teta en público pero me he encontrado con gente que tenía que estar con la cabeza metida entre la niña y yo durante el proceso (supuestamente eran actitudes inevitables porque se las dictaban sus instintos maternales).

    • Ay, que eso también lo he vivido yo, ese afán de mirar el bebé en todos y cada uno de los momentos. Al final todas las historias de la teta son parecidas, aunque cada una con sus particularidades. Yo también perdí la vergüenza pronto, cuando el hambre aprieta no hay más que discutir.
      Un besote y gracias por pasar.

  7. Bendita matrona 🙂 Suerte tienes de tener a una profesional así cerquita de ti 🙂

  8. Madre mía lo que duelen las grietas!!!
    Menos mal que encontraste una matrona que pudo ayudarte…
    Y en cuanto a la intimidad…estabas en tu derecho de reclamarla! tu bebé acababa de nacer y te merecías tranquilidad para instaurar la lactancia. Muchas mamis cometemos ese error y por no quedar mal con la visita o la familia, acabamos sufriendo nosotras.
    Muy buen post guapa!
    Felicidades!!

    • Esa buena educación mal entendida nos hace mucho daño a nosotras mismas. Ya lo dice el refrán, más vale una vez verde que ciento amarilla.
      Muchas gracias por pasarte Pilar. Un abrazo.

  9. Qué interesante todo! Cuando algún día consiga mi sueño de ser mamá tendré que volver a pasarme por aquí..
    Os dejo a ti y tus lectoras mi blog, por si os apetece:
    http://Www.yoquierosermama.WordPress.com

  10. Buf que identificada me siento! yo no conseguia que mi niño se enganchara, solo con posturas raras y luego con pezoneras, fui a un grupo de lactancia cuando el niño tenia 4 semanas, y llevaba mas de 2 con complementos de leche artificial pq no paraba de llorar. Me lo pusieron en un momento sin pezoneras, se agarro a la primera y no me dolia!! casi le lloro a la comadrona, me senti la mujer mas inutil del mundo! despues de dos semanas tubimos algunos problemas mucho peores, me deformaba el pezon y hasta cogi mastitis! yo tambien temblaba cada vez que lo veia moverse por hambre!! al final el problema era un frenillo tipo 3 que no se ve!! Un medico encantador, que hasta me felicito por aguantar tanto!!, se lo corto y desde las 6 semanas la lactancia fue perfecta!! aunque por culpa del trabajo se termino pronto! a los 7,5 meses, cada vez tenia menos leche pq estaba muchas horas fuera y el dejo de mamar por la noche, asi que no producia suficiente para quitarle el hambre de primera hora… Pero fue una buena experiencia al final y lo volvere a repetir en los siguientes! eso si, ahora ya se los trucos 😉

    • Me ha encantado tu comentario, cuánta experiencia concentrada en tan pocas líneas. Lo del frenillo no lo he pasado, aunque conozco mamás que sí, y pasa inadvertido muchas veces. Es una lástima que haya tan pocos profesionales sanitarios formados en lactancia, aunque cada día damos un pasito más. Muchas gracias por compartir tu caso conmigo y mis lectores. Un abrazo

  11. Ainsss q recuerdos. Yo incluso fue a reuniones de madres lactantes antes de q mi cachorrina viniera al mundo. Lei y relei libros y blogs de lactancia… Pero hasta q no tuve a mi bebe encima con mis puntos, mis mareos por la anemia brutal, el descontrol del ir y venir de bienintencionadas visitas, mi revolucion hormonal y mi subidon energetico… no me di cuenta de como, algobtan instintivo y natural era tan complicado…
    Grietas, malas posturas… por suerte mis cercanos no juzgaban como lo hacia ni pensaron nunca q Lola se quedaba con hambre. Eso y la ayuda de una de mis primas (asesora de lactancia voluntaria) facilitaron mucho q ahora, 7,5meses despues la lactancia siga siendo algo maravilloso.
    Un beso!!

  12. Yo voy a ser muy breve porque ya te lo he dicho personalmente….eres mi diosa y te admiro, pero si que es verdad que aunque mis grietas me hacían casi llorar, tire la toalla muy pronto, pero a todas mis amigas las recomiendo que den el precho porque es el mejor regalo que le puedes hacer a tu hijo.

  13. Aaayyyy! Lo mismito acabo de vivir yo! Dos meses muyyy malos y encima poco engorde. Pero ya funcionamos. Eso sí, tomas etennnnnnas… Qué le vamos a hacer. Si te hubiera leído antes me habría animado. Jejeje!

  14. Te he dejado un premio en http://www.nuevemesesyundiadespues.blogspot.com.es/2014/08/and-oscar-goes-to.html porque me gusta mucho tu blog y el tema grietas me llegó al corazón! Je,je,je!
    Un abrazo!

¿Te ha gustado o removido por dentro? ¿Tienes algo que decir? Este es tu sitio, no te cortes

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s