Esto no es como me lo contaron

O de cómo ser la madre que nunca pensaste que serías

La maternidad de la A a la Z: con J de Juzgar

13 comentarios

Convertirse en madre es ponerse en el centro del ojo el huracán. De pronto, y en uno de los momentos más delicados del ciclo vital de la mujer, cada persona que se acerca tiene una opinión muy clara sobre cómo deberías hacer las cosas, opinión que, en algunas ocasiones, está muy alejada de la tuya, bien es sabido que cada uno educa perfectamente… al hijo de los demás. Además, si no estás provista de una seguridad en ti misma abrumadora o has tenido un trabajo de empoderamiento importante esas hormonas saltarinas, que aunque intentes pasar de ellas dominan tu vida, pueden conseguir que te culpabilices por cada una de tus decisiones por más convencida que estuvieras cuando las tomaste. Juzgada me vi, y me veo por mi decisión de seguir dando el pecho a mi hijo 17 meses después, por mi madre por poner un ejemplo de mi, digamos, “lado” y fue un juicio doloroso porque quizá lo que yo necesitaba en esos momentos era un acompañamiento más silente y menos invasivo.

Pero la vertiente que más preocupante me parece en todo esto, más allá de que mi opción de crianza cuadre o no a mi entorno, es que yo también me encontré juzgando al poco de parir, a la que no colechaba, a la que no porteaba o a la que no lactaba. Me vi juzgando a cada madre o familia que lo hacía diferente a como lo hago yo, como si yo estuviera en posesión de la verdad, como si yo supiera más que ellas cuando sólo llevaba 6 meses en esto tan difícil de la maternidad. En mi cruzada por defender mi punto de vista me puse a hacer lo que tanto me molestaba sin casi darme cuenta de lo que estaba haciendo.

Tiempo me llevó darme cuenta de que es más valioso un biberón con cariño que una teta desganada (quien dice desganada dice dolorida o molesta, poned el adjetivo que queráis), de que no puedo juzgar a los demás desde mis zapatos, entre otras cosas porque eso es tener una visión muy limitada de la realidad, es centrarme en mí y ya os conté que yo ya no soy el centro de mi universo. Por otro lado, las mujeres, que como dice mi amiga Nuria somos capaces de hacer una tribu especialísima con la maternidad como hilo conductor, podemos ser los más duros árbitros… con nosotras mismas. Y es ahí donde digo basta y me paro y pienso y si es necesario grito en alto. No seré yo quien comulgue con ideas que no comparto, pero no me pidáis que lapide a nadie porque ahí no estará mi mano.

 

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Autor: Let

Me llamo Leticia, Let para los amigos, y siempre he querido escribir. Tengo montones de libretas con bosquejos de historias que se han quedado congelados. Tengo una novela en camino que algún día llegará.

13 pensamientos en “La maternidad de la A a la Z: con J de Juzgar

  1. Hola querida. Como sabes estoy pasando el peor monento de mi vida… y estos días lo poco que me he asomado al 2.0 más allá del #soloquierodarteunabrazo he visto precisamente eso de lo que hablas. El juicio mediático a una madre por tomar sus decisiones. Su caso es sólo la punta del iceberg. Reflejo de esos pequeños juicios, juicios de andar por casa, a los que toda madre se me ve sometida.. y ojo. .. al que todas sometemos a las demás, salvo que nos entrenemos en el noble arte de no prejuzgar a los demás, como tú bien dices. Una palabra enorme en un Diccionario Maternal.
    Un besote querida Let

    • Mi queridísima Tri, cuánto me alegro de leerte por aquí. Lo primero es que me reitero en ese #soloquierodarteunabrazo y espero que lo sepas y que sigo aquí para lo que tú necesites.
      Con respecto a la entrada, es muy difícil mantener la cabeza fría porque todos creemos estar en posesión de la verdad, que nuestra manera es la mejor. Además, nos pasamos la vida juzgando, no sólo en la maternidad, en cada uno de los aspectos de nuestra vida (al menos eso es lo que vivo yo en mi oficina con mi compañera tóxica). Con respecto al caso de marras, creo que no estoy de acuerdo en toda su dimensión, pero, al final, cada uno debe hacer lo que a su familia le cuadre. Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
      Un beso enorme mi niña.

  2. Mi niña, ya saves que estoy totalmente de acuerdo contigo, aunque también caigo en juicios cuando la estabilidad de un bebé está en juego o cuando su integridad física y emocional se ve afectada. No soy pro nada… sólo pro respeto a los niños, el resto de decisiones de la maternidad van en cada cual, y lo digo y lo sostengo y lo dije en mi último post también: somos madres y como tales debemos sentirnos orgullosas …

      • Por eso le decía a Tri que no estoy de acuerdo con ella en toda la dimensión del caso. El niño debe ser lo más importante, dime tú para qué lo traemos la mundo si no es así, como dices su integridad es lo fundamental.
        Me siento muy agradecida por tu visita y por tu comentario. Todo un honor recibir a alguien con tanta cordura y sensatez.
        Un beso muy fuerte.

  3. Gracias por la cariñosa introducción, amiga. Un honor esa mención.

    Yo pienso que no hay necesidad de estar constantemente emitiendo opiniones o… no sé. Será que me hago mayor pero no siento (ya no) la necesidad de opinar todo el rato y últimamente me pasa incluso que si me piden opinión, tengo que primero aclararme con cuál es mi opinión y luego valorar si de verdad me merece la pena exteriorizarla…
    No sé si es sensatez que se adquiere con los años o, me temo que es más bien lo segundo: pereza. A menudo me da pereza opinar porque me da la sensación de que cada uno tiene su opinión y de nada va a servir el intercambio, así que… yo me guardo mis opiniones para mí (que bastante tengo con lo que tengo y con no opinar y criticarme a mí misma… como para andar crucificando a los demás). Sí, definitivamente es pereza.

    Creo que un poco más de compasión nos iría bien a todos…
    Dicho esto. La próxima vez que me pase por Madrid…
    ¿quedamos para rajar de todo un rato? 😉

    • Estoy convencida de que es cosa de la edad porque a mí me pasa y me hago mayor, pero creo que buena parte viene motivada por la maternidad. Yo ya he decidido que me como mis opiniones si no aportan nada positivo o no hay intención de argumentar desde el respeto. Estoy cansada de palos y los palos por las palabras son muy feos.
      Dicho lo cual… como la próxima vez que pares por Madrid no me llames para rajar de todo esto y más me enfadaré mucho. Yo te enseño Móstoles.

  4. He tenido que aprender, y sigo en el camino, a evitar juzgar… Al principio lo necesitaba para reafirmar mis decisiones, para sentir que lo que yo hacía era lo correcto… Según fui creciendo como mami y emponderándome me di cuenta de lo que pasaba y que evidentemente cada una debe buscar su maternidad, intenté no se tan radical…
    Pero me cuesta, me cuesta porque no es que piense que yo tengo la verdad absoluta, pero hay cosas que se que tienen fundamento científico y que la mami actúa así por seguir corrientes de la sociedad, o incluso por desconocimiento, no sigue su instinto, sino que lo apaga…
    Me cuesta cuando veo que algunos actos perjudican al niño, no le respetan y es el más importante en esta cuestión…
    Confieso: Juzgo.
    Se que no debería ser así, y como he dicho, estoy intentando cambiarlo. Pero hay cosas que mi mente no entiende y mi corazón tampoco…

    • Vir, juzga cuando tengas que juzgar. Yo me refiero a esa parcela en la que nadie debe meterse. Que me parece estupendo que no coleches y que te levantes a consolarle si llora de noche, lo que no comparto es que le dejes llorar como si estuviera solo en el mundo porque no lo está y porque, además y lo más grave, le puedes causar un daño indeleble para el resto de la vida. Tienes un corazón tan grande que no puedes hacer nada por mal, sino, como bien dices, porque no entiendes los comportamientos. Y si el que se ha comportado así lo hace desde la maldad que apenque con las consecuencias.
      Besote grande mi niña.

  5. Yo tb he sufrido juicios, x no llamarlos críticas..y de mi madre, q parece que me esperaba que sólo fuera la suegra. También alucina con que siga con el pecho, con como la alimento… Bueno y más cosas q prefiero ni recordar. Porque hasta hoy ha tenido su momento de ignorar lo q los padres de la criatura le decíamos.
    A mi me ayudó una doula con la lactancia de manera muy respetuosa, y cnd me viene a la cabeza un juicio hacia otra madre.me acuerdo de cuando ella me ayudó sin imponer nada, sólo acompañando y escuchando. Espero no caer en la tentación..
    Besos!

    • Con la lactancia que dio mil quebraderos de cabeza y trillones de problemas físicos me ayudó la matrona de mi CS a la que no había visto en la vida porque llevé el embarazo por privado. Ojalá la hubiera conocido antes, creo que mi embarazo y mi parto hubieran sido de otra forma.
      Estoy cansada de la frasecita dichosa del biberón, Lydia, la de que nos criamos igual, y cuando te la dice tu madre y refiriéndose a ti… Afortunadamente, tenemos más información y más seguridad, aunque el comentario duela de igual manera.
      Un besote y muchas gracias por pasar.

  6. Pingback: Con V de Verónica, un epílogo para mi Maternidad de la A a la Z | Esto no es como me lo contaron

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