Esto no es como me lo contaron

O de cómo ser la madre que nunca pensaste que serías

La maternidad de la A a la Z: con N de Nosotros

20 comentarios

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Nosotros éramos dos. Nos conocimos en mi peor momento y me caíste bien porque me hacías reír. Lo nuestro no fue un flechazo, fue una historia muy paulatina, con mucha calma, como si ambos quisiéramos guardarnos de estropearlo intuyendo un futuro juntos. Como el tiempo  nunca era bastante cuando lo compartíamos, sacábamos horas alargando los días, penitencia pagada a la mañana siguiente con mucho sueño y pocas ganas de trabajar. Los teléfonos echaban humo si estábamos separados, ardiendo en llamadas eternas y mensajes que gritaban palabras de amor. En nuestro afán de seguir siendo dos cada uno cedió una parte, de tal forma que comenzaron a gustarme tus spaghetti picante y empezaste a soportar mis ñoñas pelis de amor. Algunos días nos olvidábamos de comer, borrachos de amor y sexo, caricias, abrazos, besos, largas miradas a los ojos. No era perfecto, ni mucho menos, pero era nuestro nosotros. Éramos el centro de nuestro egoísta universo, olvidando a veces todo lo que estaba alrededor.

Nosotros éramos dos y desde esa dualidad decidimos un día convertirnos en tres. Recuerdo tu seguridad al ver la rayita rosa en la prueba de embarazo “Ya lo sabía” dijiste. Sentí el vértigo, el de la responsabilidad y el del cambio, el de encajar al nuevo en nuestro puzzle, en ese que siempre dices que yo completo, el de encajarte a ti en mi complejidad maternal.

Y llegó él y el nosotros cambió de una forma que nunca habríamos imaginado. No es que fuéramos tres, es que fuimos dos y tú, de pronto el que no encajaba era papá en medio de todas la novedades. No nos comprendíamos, una vez más esto no era como me lo habían contado. Mi bebé y yo perfecto binomio, pero ni tú sabías como tratarme ni yo sabía hacerme entender. El nosotros de diluía y yo sólo quería llorar por lo que entendía que estaba perdiendo. Fueron meses difíciles. Como con casi todo lo que he vivido desde que soy madre, cuando me decidí a compartirlo descubrí que no era la única a la que le pasaba, aunque a priori me pareciera así. Empecé a pensar que quizá fuera cuestión de tiempo, que hay una dimensión del puerperio que obviamos y que no es meramente física ni psicológica de la madre con el bebé, sino que afecta a la relación parental. Y cuando terminó el puerperio, el mental, nos volvimos a encontrar.

Ahora estamos redescubriendo el nosotros. El de los tres y el de los dos, haciendo encaje de bolillos para que cada uno encuentre su lugar en esta pequeña familia que hemos fundado. Un nosotros ampliado, el de los tres, que busca el de los dos al final del día, cuando Ojazos descansa y tú y yo nos tomamos de la mano.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Autor: Let

Me llamo Leticia, Let para los amigos, y siempre he querido escribir. Tengo montones de libretas con bosquejos de historias que se han quedado congelados. Tengo una novela en camino que algún día llegará.

20 pensamientos en “La maternidad de la A a la Z: con N de Nosotros

  1. Bonito. Sincero. Real. Me gusta leerte, Leti. 🙂

  2. Muy emocionante. Tiene mucha verdad y mucho corazon.
    Disfruta tus Nosotros.!

  3. La verdad es que es una de las etapas más difíciles, pero cuando ves que va pasando, sabes que la liz que te espera detrás va a ser maravillosa 🙂 precioso Let!! ♡♡♡

    • Y menos mal que es así! Insisto en que nos falta la tribu, esa que nos cuenta la realidad de las cosas sin disfrazarlas. Si la tuviéramos muchas menos sorpresas nos llevaríamos. Un abrazo.

  4. Una vez más me emocionas, una vez más te entiendo perfectamente.
    Estoy feliz de leerte y ver que poco a poco vais buscando vuestros momentos como pareja, y también como familia. Es difícil. Los puerperios no son de 40 días… Están en juego las hormonas, los nervios, y los nuevos sentimientos… Un enamoramiento aparece de repente, un enamoramiento más intenso, hacia una personita vulnerable y pequeña, nos invade el poder de protección, y un amor jamás experimentado.
    El nosotros a veces cuesta recuperarlo, pero ahí lo tienes, déjalo fluir…
    Un abrazo!
    Gracias por desnudarte como lo haces porque me apasiona leerte. :*

    • Gracias mi preciosa Vir. Ya sabes, nadie te prepara para todo lo que se te viene encima con la maternidad, ojalá! Esa versiones edulcoradas de las películas solo están en las películas y, aunque seguro que hay algún caso diferente, lo común es lo que hemos vivido.
      Un abrazo fuerte.
      Pd.: si no me desnudara, no sería yo.

  5. Madre mía, me avergüenzo de haber aparcado completamente el nosotros de 2 y haberlo sustituido por el de 3 desde que nació la bichilla. Y mira que el papá de la niña me lanza indirectas (y directas clarísimas) acerca de lo que se está resintiendo nuestra relación de pareja desde el parto. Y yo no me puedo excusar en un post parto difícil, ni en el cansancio, ni en las dificultades de combinar trabajo y crianza ¡porque tiempo para darle al Twitter por las noches sí que saco! mientras el pobre hombre me mira arrinconado en el sofá. Desde hoy me planto y retomo nuestro nosotros.

    • No te avergüences, ya ves que no eres la única a quien le pasa. La maternidad tiene muchas facetas, algunas oscuras, y esta es una más. Si los elegimos para traer una nueva vida al mundo será que queremos compartirla con ellos, no? pues a retomar. Un abrazo

  6. Ay mi querida Let… Este post es esa verdad que muchas callan, esa fase de “recolocación” de los ejes para la que (tampoco) estábamos preparadas. Muchas hemos pensado en algún momento que hasta nos “sobraba” la pareja porque teníamos en nuestro hijo recién nacido todo lo que podíamos necesitar. Y no queríamos compartir nuestro tiempo con nadie más. Ni queríamos decir que nadie tomase decisiones por él, ni juzgase nuestro manera de hacer las cosas… Ni siquiera su propio padre, nuestro “alter” ego.. Aquel con quien unos meses atrás éramos uña y carne…

    Pero como tú bien expones, es parte de un proceso lento en el que todo llega… todo vuelve a su ser. Si ambos quieren y así lo sienten.

    Un abrazo preciosa!

    • Ay, Tri, que ya no sé si me desnudo demasiado pero no sé ser de otra forma. Yo abrí este blog para que otras mamás no se sintieran tan solas como me sentí yo, para que no tuvieran las mismas dudas. Me hubiera gustado haber sabido que lo que nos pasaba no era inhabitual. El tiempo va pasando y hace su parte, volviendo todo a su lugar y menos mal que lo hace. Porque estoy segura de que con nuestros bebés estaríamos estupendamente, pero con los papás estamos mejor. Un abrazo fuerte preciosa y gracias por venir.

  7. Será que estoy un poco ñoña, pero se me ha caído una lagrimota…o será que que NOSOTROS también estamos resurgiendo cuando la Bebesauria ronca. Gracias por compartirlo

  8. No imaginas cuánto me alegro de leer algo así. Tienes razón en que es una fase, y como tal, tiene distinta duración en cada uno, o puede tenerla. Ese momento “me sobras” puede durar unos días… O más tiempo del que nos gustaría, y por eso nos hace dudar. Pero como ya te dije hace mucho, si hay amor, siempre se llega a un entendimiento. Es cuestión de adaptarse al nuevo “nosotros”, en el que faltan mimos de pareja y “sobran” carantoñas de bebé (que no es que sobren, entiéndeme…).
    Equilibrio. Otra vez, la clave.
    Siento el retraso en leerte, tengo que empezar a fijarme rutinas para que el día me cunda más… Ya tú sabes.
    Adoro tus letras, siempre me quedo con ganas de más. Disfruta del “reencuentro”, podría ser una bonita segunda luna de miel

    • Ya sabes en que fase estoy ahora. Hay que escribir cuando se está viviendo, puede que, si no lo haces, el momento desaparezca. Gracias por leerme mi queridísima Carol, cuando puedas, cuando tengas un rato libre, gracias por estar. TeIloveyou, ya tú sabes.

  9. Pingback: Con V de Verónica, un epílogo para mi Maternidad de la A a la Z | Esto no es como me lo contaron

  10. Vuelvo a leerte hoy… (ya sabes tú por y para qué ;-)) HOY que ya se que NO te gusta que te llamen Leti. 🙂
    Y me gusta todavía más que la primera vez que lo leí.
    Besito, Let.

  11. Pingback: Crianza en dos tiempos | Esto no es como me lo contaron

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