Esto no es como me lo contaron

O de cómo ser la madre que nunca pensaste que serías

La maternidad de la A a la Z: con H de Hijo

16 comentarios

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Durante buena parte de mi vida, casi los primeros veinte años diría yo, no me han gustado los niños. No tenía mano, no les hacía gracia y podría decir que casi me daban miedo, por aquello de la típica escena en la que vas a coger un bebé y desencadenas una tormenta de lágrimas y gritos. Entonces empecé a cuidar a una niña por las tardes, cuando salía de la Universidad la recogía del cole, la llevaba a casa, le daba la merienda y hacíamos los deberes juntas. Era una niña difícil, despistada, que apenas comía y bastante desobediente además. Según lo escribo me doy cuenta de que la sigo mirando con mis ojos de entonces, no con los que tengo ahora más abiertos y benevolentes. Como no era mi hija, la educaba perfectamente y tenía todas las claves para conseguir cambiarla, pero en todo ese proceso la que cambié fui yo. Cristina consiguió que comenzaran a gustarme los niños y, lo que aún es más sorprendente, que yo quisiera ser tener hijos.

Entre una cosa y otra yo fui creciendo, dejé una relación larguísima y mi sueño de ser una madre joven que no estuviera muy alejada de la generación de sus hijos se fue desvaneciendo. Como os decía en Familia tuve un sobrino al que viví y disfruté y cuidé y cambié pañales y dí biberones, un sobrino que me hizo la mujer más feliz del mundo cuando un día, desde la mitad de un pasillo, gritó “TÍA” y me desarmó.

Conocí al que hoy es mi marido, hablamos mucho del futuro y en sus planes, como en los míos, estaba la paternidad, y me alegré infinito, porque de no haber sido así, y con mucha pena en el corazón, hubiera tenido que dejar de estar con él. Firmamos la compra de un piso, pusimos fecha de boda, la vida se encarrilaba. Y mi cuerpo se “desarregló”. Ciclos mucho más largos que antes, reglas que duraban muy pocos días, la mosca detrás de la oreja y un análisis de sangre. “Bueno, parece que tu ovario se está parando” me dijo la ginecóloga. Con 32 años. Y sin hijos.

Ya os conté mi técnica (aquí): dejo que el pánico se apodere de mí sólo unos instantes. Por si sirve de algo, yo me autoconvenzo para ahuyentar los malos pensamientos y que así los negros augurios no se hagan realidad. Me fui preparando mentalmente para quedarme en tía, en TRItía, porque los mellizos ya habían llegado a nuestras vidas. Nos casamos, nos fuimos de luna de miel y lo fuimos intentando. Pero mi hijo, nuestro hijo, el deseo de mi vida, no llegaba. Aplicamos cada truco que me contaban, en esto mi marido me seguía resignado, y al final, cuando casi ya ni la esperaba, la rayita rosa llegó. Iba a tener un HIJO, uno de los dos, con lo mejor de cada uno.

Mi hijo da sentido a mi vida. Sufro por estar separados, pero disfruto enormemente cada segundo juntos. Si alguna vez veis y sentís tu sonrisa entenderéis el porqué: mi hijo es un cascabel que zascandilea por nuestras vidas alborotando cada instante. Mi hijo es bello, muy bello por fuera, pero precioso por dentro también. Mi hijo es simpático y risueño, es un bailongo, es un niño feliz. Nosotros decidimos traer un hijo al mundo y yo estoy convencida de que esa decisión conlleva la responsabilidad de quererle, cuidarle y no perder los nervios cuando él no tiene herramientas para manejar sus emociones. Nuestro hijo es lo más grande que tengo en esta vida. Me gustaría tener más hijos, al menos uno más, aunque este no es el momento, pero no me agobio. Parece que mi ovario sigue funcionando y como alguien me dijo hace unos meses: el equipamiento lo tengo y ya lo hemos conseguido una vez, ¿por qué no debería haber una segunda?

 


 

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Autor: Let

Me llamo Leticia, Let para los amigos, y siempre he querido escribir. Tengo montones de libretas con bosquejos de historias que se han quedado congelados. Tengo una novela en camino que algún día llegará.

16 pensamientos en “La maternidad de la A a la Z: con H de Hijo

  1. Y a mi que me ha pasado justo lo contrario… de querer tenerlos a que se me pare el reloj…y eso que tu me conoces bien, me encantan los enanos!

  2. por cierto, pareces la de pasapalabra, a este paso acabas con el rosco en un plisplas, jajaja

  3. Me encantaría conocer a ojazos, a ese cascabelillo que inspira letras tan bellas
    Un abrazote!

    • Y a mí que lo conocieras Tri… ansiosa por que llegue #LaParty y nos veamos, a ver si cuadramos algo a lo que pueda colocar al enano también.
      Un abrazo enorme.

  4. La verdad que siempre quise tener niños, luego me llegó la “edad” y me entró miedo… ¡¡Cuánta responsabilidad!!
    Soy demasiado miedosa, pero mi otra mitad por suerte, es el que me empuja a conseguir las cosas, a quitarme esos miedos.
    En mi caso no tengo sobrinos, nunca había cambiado un pañal, ni me gustaba coger a los bebés, también me da miedo. De echo pensaba que cuando la matrona me diese a la niña no iba a saber hacerlo.
    De repente de un segundo a otro me convertí en madre y me convertí en otra persona.
    La maternidad me vino de golpe como un huracán, pero a pesar de las dificultades es lo mejor que me ha pasado en la vida.
    Ahora, lógicamente, con mi personalidad, me da miedo ir a por el segundo…
    Me encanta cuando hablas de todo lo que sientes por “O” y estoy totalmente de acuerdo en que los hijos están para acompañarlos siempre en la vida, a entenderlos, a ponernos en su lugar… Porque no es para nada malcriarlos, no nos damos cuenta de todo lo que nos enseñan… Son nuestros pequeños maestros para ser mejores personas.
    :*

    • Jo Vir, te lo he dicho muchas veces, qué discusiones tan aburridas las nuestras que estamos de acuerdo en todo. Yo sentí mucho vértigo antes de su llegada, agobiada sobre todo por educar a una buena persona. Ahora que ya está aquí, viendo como se comporta, creo que no lo estamos haciendo del todo mal, aunque sólo tiene 15 meses, quién sabe cómo será cuando tenga 15 años.
      Gracias por comentar.
      Un besote

      • Con esos ojazos? cuando tenga 15 será el terror de las nenas, jajajja (comentarios de aburrida mañana de prevacaciones en el curro…)

  5. Ese hijo que ha llenado tu vida, y no me extraña, estará tremendamente orgulloso de su mami el día que pueda leer las preciosidades que le escribes.
    Ojazos es muy afortunado por tener una madre como tú, que le respeta en todo, que vive por y para su felicidad.
    Un placer leerte, pequeña, como siempre

    • Me emocionas con cada comentario.
      No te quepa duda de que la afortunada soy yo por tener la oportunidad cuando me levanto cada mañana de ser un poquito mejor persona, de disfrutar de una personita que me da tanto con tan poco por mi parte.
      Un beso enorme.

  6. Los hijos nos cambian tanto la vida. Nos abren tantas puertas. Nos descubren tantas cosas. Nos enseñan, nos ayudan, nos aportan, nos acompañan. Precioso post, ya sabes que compartimos letra. Mil besos!

    • Compartimos tantas cosas que lo más normal es que compartamos letra. Los hijos son lo mejor de esta vida… Si me dicen hace algunos años que voy a pensar así no lo hubiera creído. Un beso enorme linda.

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